La Caridad consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. Por ello, va a ser uno de los pilares fundamentales en el proceso de Coronación Canónica de Ntra. Sra. del Carmen, al ser la expresión máxima del amor a Dios. La vida del cristiano no debe de entenderse sin tenerla presente en el día a día, por lo debemos disponernos a aprovechar la oportunidad que nos brinda la Coronación de nuestra Madre.

El propio Jesús nos habló de la Caridad en estos términos:

Si decimos que amamos a Dios, y al mismo tiempo nos odiamos unos a otros, somos unos mentirosos. Porque si no amamos al hermano, a quien podemos ver, mucho menos podemos amar a Dios, a quien no podemos ver” (1 Juan 4,20).

Por este motivo, el primer paso para practicar la Caridad es despojarnos de sentimientos como la envidia, la animadversión hacia nuestros semejantes y ser solidarios hacia el sufrimiento de los demás, no sólo del físico o material, sino también espiritual. Sólo entendiendo la Caridad de esta manera podremos recibir a Jesús plenamente, y por tanto, llegar a ser felices.

San Pablo recoge la actitud que debe movernos si queremos conseguir los máximos beneficios de practicar la Caridad:

La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13, 4-7).

Las propias circunstancias que nos rodean nos marcan el campo de trabajo en el que poner en práctica nuestra actividad. La profunda crisis social y económica que padecemos ha provocado la pauperización del nivel de vida de muchas familias, que sufren al no poder cubrir sus necesidades básicas con un mínimo de dignidad. Un padecimiento que se acentúa en aquellas personas que se han visto de la noche a la mañana avocadas a esta situación, aun habiendo trabajado duramente durante toda su vida.

El mejor vehículo que tenemos para desarrollar toda esta labor es Cáritas Parroquial, una institución de la Iglesia dedicada plenamente a la ayuda a los demás y que, aprovechando el impulso de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen, puede ser revitalizada para que su acción llegue cada vez a más personas. Más allá del desembolso económico que es preciso para realizar las actividades planificadas, la colaboración de todos a través del voluntariado supone la auténtica esencia para conseguir nuestro objetivo, pues el recurso humano es el valor primordial con el que debemos contar si queremos que esta obra social llegue a buen puerto.

Por eso, hacemos un llamamiento a todos los ruteños a que se impliquen en esta gran oportunidad de vivir con ilusión la Coronación Canónica de nuestra Patrona, dedicándole el mejor regalo a nuestro alcance: LA CARIDAD.